martes, 8 de junio de 2010

0. PREFACIO

Abrí los ojos y tenía fotogramas de Antichrist en el cerebro y al cabo de un instante estaban quitadas porque estaba en casa de Joanna y comprendí algo así como que ya no tendría que ir a la guerra nunca más para ver mundo

Salí a la terraza y allí estaba ella en su bikini rojo desayunando sentada en una silla de mimbre

Yo vestía los viejos vaqueros negros que huelen a colegio a iglesia a hospital y a tanatorio dependiendo de la nariz

Me preguntó si no tenía calor en ellos

Miré sus piernas

Por ellas crecían santos prometiendo el paraíso y un Dios de verdad y supe que había dejado de ser el cadáver que por las noches chupaba la sangre de los vivos porque en esos muslos estaba el banquete del cuerpo y la sangre de Cristo y yo podía alcanzarlos con las manos

Me llevé los dedos a la nariz y todavía me olían a los guantes de boxeo

Joanna nunca miraba mis combates ni leía mis poemas pero me besaba las manos y las apretaba contra sus mejillas mientras me hablaba de los hijos que me dará de la casa en la que viviremos y lo mucho que luciría en nuestro salón aquel tresillo retro que vimos en El Apartamento esa tarde caminando por Malasaña

Yo decía que la felicidad es un pájaro resbaladizo y que en Madrid los únicos pájaros que pían están en los semáforos

Di un sorbo al café que ya estaba frío y noté con la lengua irregularidades en el borde de la taza que tenía de motivo una viñeta de cómic donde una chica rubia mediante un bocadillo pintado en la esquina derecha decía algo acerca de la autenticidad mientras tomaba el sol sobre una toalla roja en la que ponía “Siempre Coca-Cola

Me fijé que en la chica y también en lo que decía había imperfecciones y que el color estaba algo arrugado del uso y del lavaplatos

En Antichrist la felicidad tenía el cerebro cubierto de pelo y dentro en el yacimiento de su sótano junto al tesoro estaba la fundación del grito callado de ¡ALELUYA! porque en la salida algo lo tapaba enmudeciéndolo y comprendí que el ático donde vivía Joanna era un anti-sótano en el que se podía ver el cielo de un color azul azafata y gritar un ¡ALELUYA!

Yo siempre le decía que era un tío un poco esquinado y eso que perdonara mi aspereza

Aquella mañana estaba tan límpida que hacía que el cabello dorado de Joanna fuese un chorro de Moët Chandon infinito escanciando una copa interminable de cristal muy fino y de pie larguísimo y le hice una foto con la cámara del móvil posando con el Rimbaud de Leopoldo María Panero que dice

Es azul

El color del espanto

Y Amarillo

El color del odio

Blanco

El color de la muerte

Y de la nada”… Y pude decir un ¡ALELUYA! porque sentí estar profundamente enamorado de ella.

Necesito reconstruir la historia de nuestro amor para captar todo su sentido. Gracias a ella, somos los que somos, uno por el otro y uno para el otro. Te escribo para comprender lo que he vivido, lo que hemos vivido juntos”.

André Gorz.


Del poemario inédito "15 Imágenes de Joanna en Varsovia".

lunes, 7 de junio de 2010

LA MUERTE DE MARILYN MONROE. Sharon Olds.




Palparon los de la ambulancia el cuerpo,
frío, lo subieron, pesado como el hierro,
a la camilla, le intentaron cerrar
la boca, le cerraron los ojos, ataron
los brazos a los lados, apartaron un mechón
de pelo enredado, como si importara,
vieron la forma de sus pechos, aplastados por
la gravedad, bajo la sábana,
se la llevaron, como si se tratara de ella,
escaleras abajo.

Esos hombres nunca fueron los mismos. Salieron
después, igual que hacían siempre,
a tomar una copa o dos, pero no podían
mirarse a los ojos.

Dieron sus vidas
un vuelco - uno sufría pesadillas, dolores
extraños, impotencia, depresión. A otro
no le gustaba su trabajo, su mujer le parecía
diferente, sus hijos. Incluso la muerte
se le antojaba distinta - un lugar donde ella
le estaría esperando,

y el otro se encontró a sí mismo por la noche
en el umbral de la habitación del sueño, escuchando
a una mujer respirar, tan sólo una mujer
normal
respirando.


Sharon Olds. LOS MUERTOS Y LOS VIVOS. Bartleby Editores, 2006.

miércoles, 2 de junio de 2010

Groenlandia Número 8




http://www.scribd.com/doc/32324315/GROENLANDIA-NUMERO-OCHO-WEB (Revista)

http://www.scribd.com/doc/32324315/GROENLANDIA-NUMERO-OCHO-WEB (Suplemento)



Colaboran en este número ocho: Adolfo Marchena, Luis Amézaga, Esperanza García Guerrero, Enrique Fuentes-Guerra, Ángel Muñoz, Bárbara López, Eva Márquez, Luis Sevilla, Luisa Fernández, Escandar Algeet, Ana Patricia Moya, Patxi Irurzun, Jorge Heras García, Gonzalo P. Vilo, J. Jorge Sánchez, Raúl Ariza, Jorge Manzanilla, Gustavo M. Galliano, Mariela Loza, Isaac Contreras, Daniel García, José Ángel Conde, Pepe Pereza, Elena Ortiz, Velpister, Mario Crespo, Ada Menéndez, Óscar Varona, Ana Laguna Mateo, María José Mures, Fran García Parra, Juan José Romero, Carmen Guillén y Pablo Morales de los Ríos.

lunes, 31 de mayo de 2010

Leopoldo María Panero.




Tú que fuiste rubia, y que me amaste

Di algo, una palabra solamente

A esta mosca que no es digna aún ni nunca

De entrar en tu casa, donde otras moscas

Vuelan y vuelan en torno del retrete”.


Leopoldo María Panero.

jueves, 20 de mayo de 2010

Futuribles en lilas. Robert Hass.



"Dulce Buda chiquito", le llamó
A mi miembro pequeño como Buda.
Probable que citara a Allen Ginsberg,
Quien posiblemente citara a Walt Whitman.
Tras la Guerra Civil, muerto Lincoln,
Eran buenos tiempos para hacerse con acciones del ferrocarril,
Pero Whitman se quedaba en la biblioteca del Congreso
Buscando Américas alternativas,
Tomando notas de las peculiaridades de la filosofía hindú,
Estudiando grabados de esculturas
de apareamientos singulares en un libro.

Se estaba quitando la blusa,
Casi transparente, del color sedoso de la mandarina.
En Capitol Hill Walt Whitman puede que haya visto
Sauces congregando la bruma del río
En el fresco y húmedo crepúsculo.
Estaba enamorado de un conductor de tranvía
En el verano de -¿cuándo fue?- ¿1867? ¿1868?


Robert Hass. TIEMPO Y MATERIALES. Bartleby Editores, 2008.

martes, 18 de mayo de 2010

Afeitando las piernas de Jacqueline Breton. 5

5

Te busqué en el hacha

Te busqué en la luna

Te busqué en el zoo

Te busqué en la basura

Te busqué bajo la lluvia

Te busqué en el árbol

Te busqué en el coche

Te busqué en el segundo piso

Te busqué en el mar

Te busqué entre los dientes

Te busqué en la estación

Te busqué en el infierno

Te busqué en los pantalones

Te busqué en el parque

Te busqué en el ascensor

Te busqué en el baile

Te busqué en el avión

Te busqué en la suela del zapato

Te busqué en el hotel

Te busqué en el lavabo

Te busqué en el cine

Te busqué en el hospital

Te busqué en el lugar del crimen

Te busqué en el restaurante

Te busqué en el siglo XIX

Te busqué en la perrera

Te encontré con él.

Inacabado.

(“poéme abandonné”).

Paul Valéry.


Del poemario inédito "Apología de la Muñeca de Bellmer".


miércoles, 12 de mayo de 2010

Maurice Blanchot.



La obra única, la que sólo está completa si le falta algo, falta que es su relación infinita consigo misma, plenitud bajo el modo de la insuficiencia”.

Maurice Blanchot.


lunes, 3 de mayo de 2010

32. Peter Handke.



WARNER BROTHERS Y SEVEN ARTS
presentan a:

WARREN BEATTY

FAYE DUNAWAY

En

BONNIE AND CLYDE
En otros papeles principales:

GENE HACKMAN
ESTELLE PARSONS
DENVER PYLE
DUB TAYLOR
EVANS EVANS
GENE WILDER
Con la participación especial de
MICHAEL J. POLLARD
en el papel de
C. W. MOSS

Decorados:
Dean Tavoularis

Vestuario:
Theadora van Runkle

Sonido:
Barry McDowell

Efectos especiales:
Burgess Merdith

Asesor especial:
Ray Stark, M.A.

Secretaria de rodaje:
Diane Caroll

Supervisión de producción:
Lloyd Griggs

Maquillaje de Miss Dunaway:
Julia Warren

Vestuario de Miss Dunaway:
Elvell & Scott, Nueva York

Montaje:
Georgia B. Hart

Guión:
DAVID NEWMAN
ROBERT BENTON

Cámara:
BURNETT GUFFEY, A. S. C.

Música:
CHARLES STROUSE

PRODUCCIÓN:
WARREN BEATTY

DIRECCIÓN:
ARTHUR PENN

Una película en
TECNICOLOR

Peter Handke. VIVIR SIN POESÍA. Bartleby, 2009.


sábado, 1 de mayo de 2010

E. M. Cioran.



"Una obra está acabada cuando no puede ya ser mejorada, aunque se la sepa
insuficiente e incompleta. Se está tan exageradamente fatigado de ella que ya no se
tiene el valor de añadirle ni una sola coma, aunque fuese indispensable. Lo que
decide el grado de acabado de una obra no es en absoluto ninguna exigencia del arte
o de la verdad, es la fatiga y, aún más, el asco
".

E. M. Cioran.