domingo, 11 de septiembre de 2016

"Habiendo madrugado, Adán suspiraba, nostálgico"... Michel Houellebecq


"Habiendo madrugado, Adán suspiraba, nostálgico."

A primera vista, ese trozo de periódico evoca a todas luces el pa-
raíso perdido, el Edén; capataz en una fábrica de betún, Adán sin
duda podía notar la maldición bíblica con particular agudeza.

¡Ah, sí, vivir desnudos, sin zapatos y sin betún!
Hacia las siete de la mañana Adán estaba rabiando.
O vivir con unos tacones de charol:
Casino, tranquilidad y bikinis.

¿Se puede sentir nostalgia de lo que nunca se ha conocido? Sin
duda, a condición de contar con un televisor. Los anuncios de
agua Volvic a Adán le desgarraban el corazón. Esos volcanes ex-
tintos, esos bosques, esos manantiales... Todo aquello era tan
diferente de la jubilación que probablemente le esperaba, en un
asilo de ancianos de Garges-lès-Gonesse, expuesto a la maldad
gratuita de los delincuentes juveniles.

Adán miraba a su teckel
Como María al ángel Gabriel.

Un Adán sin Eva no es gran cosa,
Suspiraba Adán delante de la programación erótica de TF1.
Habría debido casarse, tener críos o algo;
Por muy buenos que sean los perros, un perro sólo es un perro.


Michel Houellebecq. Configuración de la última orilla. EDITORIAL ANAGRAMA, 2016.



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