lunes, 29 de mayo de 2017

Veo un bosque... Agustín Fernández Mallo


Veo un bosque y algo más vivo dentro.

Por otra parte, la casa de campo, de estar viva lo está por la
continua agresividad de lo que tiene afuera: incesantemente es co-
mida por los elementos, se diría que la propia tierra la devora. El
árbol es devorado por la naturaleza, y no importa, todo él regresa
de algún modo a una red de causas y efectos que lo restituye: un
árbol es un objeto en cierto modo elástico, recupera su forma ori-
ginal, no aumenta la entropía del Universo. Pero la casa de campo,
primero será pulida, luego lijada, más tarde bombardeada y final-
mente derruida por el viento, el sol y la lluvia, y jamás volverá a ser
casa, e incrementa así el desorden del Universo. En suma: la carne
es una fábrica de carne, la madera es una fábrica de madera, pero la
casa de campo es una fábrica de entropía. Algo no menos cierto:
también el perfume de las flores en realidad es el proceso de putre-
facción de sus pétalos. (Fósiles blandos, 2)


Agustín Fernández Mallo. Ya nadie se llamará como yo + Poesía reunida (1998-2012). Seix Barral, 2015.





martes, 23 de mayo de 2017

VERANOS DE CARTÓN




VERANOS DE CARTÓN

Pasamos las horas
En tu portal
Mirando hormigas
Llevar migas de pan

Hay un tesoro
Por descubrir
Brilla de noche
Cerca del mar

Veranos
De cartón
Que ardieron
Con fruición

Sobre una toalla
Bajo este sol

Yo te quería
Más que tú a mí
Dos gafas negras
Entre tú y yo

Veranos
De cartón
Que ardieron
Con fruición


domingo, 21 de mayo de 2017

Como si un cuadro... Agustín Fernández Mallo


Como si un cuadro que parece de Hockney trajera
el aroma a cloro de todas las piscinas de Los Ángeles
y algo despegara definitivamente en mi cabeza,
el magnífico splash de una posguerra de la que sólo sé
por fotografías.
Mi rostro no anuncia nada que merezca la pena, el sol
viene quemando cuantas historias cedimos al sistema solar,
en su jersey crecían nubes de lana, tomarían
en las radiografías todas las formas conocidas, tampoco olvides
el órgano interno y democrático que tardarás años
en reconocer como tuyo:
es su último corazón eléctrico lo que ahora
echas en falta. Partía cada noche
una manzana en cuatro hemisferios, como si multiplicara
mapas y sueños de vecinos que ya dormían.
Y yo miro todo eso desde el interior de una radiografía,
pasa una vaca, sus ubres mojan la noche y nadie sabe
dónde va esa vaca si esto no es la India.


Agustín Fernández Mallo. Ya nadie se llamará como yo + Poesía reunida (1998-2012). Seix Barral, 2015.





domingo, 7 de mayo de 2017

EUROPA BULÍMICA




EUROPA BULÍMICA

Asco.
Siento un profundo asco.
Ya todo se reduce a números.
Se llamaba Aylan.
Tenía cinco años.
Números.
Fortalezas.
Cada vez más pequeñas.
Fortalezas mustias.
Cuerpos mustios.

Qué asco de vida.
Eso dice la prostituta que vive debajo de mi casa.
No lleva encajes.
Lleva chándal.
Está sentada todo el rato, es tremendamente gorda.
Necesita un cuerpo nuevo.
El estuche.
Todo el kit de bricolaje.
Necesita un hombre nuevo.
Si vive para verlo.
Tiene 70 años.
Seguro que tiene muchos menos.
Pero cumple 70 años cada año de su puta vida.
Números

Daniel Heras. Memoria de la obra “Fortaleza Europa. Cantar de los cantares de la fragmentación”, de Tom Lanoye. Representada en la sala Valle-Inclán de la RESAD, Madrid, 2017. (Fragmento)

Como en Tetris
Apilan los cuerpos
Desechables

Las mujeres
Abren un casino
En sus cuerpos

Recibimos
El cuerpo de Cristo
En bolsas del Zara

Estipulan
La verdad del cuerpo