lunes, 17 de abril de 2017

DESPRENDIMIENTO DE ONDAS




DESPRENDIMIENTO DE ONDAS

Te vi volver
De fiesta ayer
Con un tacón
Partido

Pude contar
Los cigarros
Que te esperé
En tu portal

Faldas negras
Son mínimas
Con calor de
Microondas

Bañistas que
Secaron el
El mar

Fascistas en
Televisión
Cadáveres
Rolex falsos

Hay euros que
Te rompen el
Alma

jueves, 6 de abril de 2017

Camden. Manuel Vilas



La casa de Walt Whitman en Camden está cerrada.

Algunos vagabundos merodean en el entorno y nos miran
con el rostro arrasado, el buen rostro arrasado
que la concepción de sus padres les regaló
y fue el peor regalo de sus vidas; y también el único regalo
y el último; el que volverán a ver los ángeles alargados
de los sepelios rutinarios de los servicios sociales.

Un vagabundo me pregunta que si soy chino.

Ojalá lo fuera, y así quitarme de encima la peste de España.

Camden es un suburbio, como mi sagrado corazón.

La casa de Walt Whitman está rodeada de miserables.

Borrachos, vagabundos, negros, hispanos, sacerdotes
de la última voluntad de Jesucristo que no fue
el perdón de los pecados ni la resurrección de los muertos
sino la destrucción y la nada
y el castigo y el predominio del mal, su expansión,
su rigor, su inteligencia, su laboriosidad.

Llamamos a un teléfono que salía en internet
para concertar una cita, pero no pudo ser:
América olvidó a su poeta, y yo lo celebro,
y me alegro, porque nadie merece memoria.

El cielo arriba esconde la nube que te esconde.

Tengo hambre de la sangre de las grandes gradas
donde el empeño ya se desvanece y da paso al ingenuo sol.

Los ríos de la tierra, ¿dónde perseveran?

La basura corre por la calle de tu casa en Camden
y es bella porque no hay voluntad en sus adentros.

Me gusta sonreír al misterio, para que el misterio
se dé cuenta de que no hay miedo ni obstinación en mí.

Fuimos al cementerio y estabas allí, lleno de hojas secas.

Si hubieras sacado la mano de la tumba, te la hubiera
retorcido, porque nadie merece la resurrección de la carne.

Había frente a tu tumba un lago
con cisnes envejecidos, sordos, amarillos.
Envidié el reino animal y el agua, inerte.

Estabas enterrado con tu familia.

También envidié eso: estar allí con tu gente, si es que existió
tu gente; pensé en familiares comidas de domingo
en soleados días de junio, en risas, en abrazos, en amor.

Había lápidas con varios Whitman,
primos y sobrinos y hermanos,
y tíos y abuelos y cuñadas,
no lo sé,
todos pudriéndose juntos.

Había la luz en todas las cosas,
alumbrándolas
para nadie.

No te mereces este poema porque estás muerto.

Y los muertos no sirven para nada.

Dile a mi padre que yo también soy un poeta.

Anda, hazme ese favor, díselo, con cariño.



Manuel Vilas. América. Círculo de Tiza, 2016.



domingo, 2 de abril de 2017

LA BANDERA DE MI ABUELO




LA BANDERA DE MI ABUELO

Anoche pagué a una mujer
Para acompañarme a un velatorio
Como una actriz de un telefilme
Rompió a llorar de modo irrisorio

Amor de madre en serie

Iba cada lunes para ver
Crecer la hierba en tu mansión
Abandonada como los
Proyectos de tu juventud

Hay moscas volando alrededor
De la bandera de mi abuelo

La bandera de mi abuelo

martes, 28 de marzo de 2017

CORAZONES DE ESPUMILLÓN





CORAZONES DE ESPUMILLÓN

Te proteges de la lluvia
Usando El Economista
Cala tu melena rubia
Pasas junto a una protesta

Un anillo en tu dedo
Hay un nombre escrito en oro
De un hombre al que no tuteo
Dentro perseverando

Rozo tu mano
Salta la alarma
De tu Golf

Reproduzco tu risa enlatada

Haces una muesca en mi dormitorio
Con carmín
La televisión ilumina
Un tomo de El Capital

Algo se revela como una fotografía

Carreras de carros de supermercado
Inflación
Nos implantan corazones
De espumillón

Carreras de carros de supermercado
Inflación
Nos implantan corazones
De espumillón

Carreras de carros de supermercado
Inflación
Nos implantan corazones
De espumillón

lunes, 20 de marzo de 2017

CASAS DE VERANO EN INVIERNO




CASAS DE VERANO EN INVIERNO

Bares
Que se traspasan
Las burbujas Freixenet
Se salieron del vaso

Muebles
Bajo sábanas
Son como fantasmas
Chillando Boo!

Ryu y Ken
Luchando en mi niñez
Cuando
Las pistolas disparaban agua

Tengo
Una casa en venta
En la lengua
Las chicas vienen a verla
Entran
Hurgan y la ensucian
Se lo pensarán
Nunca logro venderla

En sus
Ojos ebrios
Vi una
Mezcla de culpa y euforia

domingo, 26 de febrero de 2017

Baltimore (fragmento). Manuel Vilas


Los nuevos miserables se extienden por todo el pla-
neta. Viven debajo de los puentes de las circunvalaciones
diabólicas. Viven rodeados de basura. Han firmado un
pacto con la basura. La basura les deja vivir dentro de ella
sin matarlos de enfermedad, de frío o de hambre. Porque
en la basura hay comida, ropa vieja, colchones podridos
pero que aún son capaces de calmar el cansancio de un
cuerpo miserable.
La basura tiene piedad, nosotros no.


Manuel Vilas. América. Círculo de Tiza, 2016.





domingo, 19 de febrero de 2017

Houston (fragmento). Manuel Vilas


De regreso al Hilton, me quedo mirando por los ven-
tanales de mi habitación, y siento esa lucha horrible entre
pobreza y riqueza, esa lucha en donde se nos va la vida,
porque no existe la salvación personal, no existe la solu-
ción privada. Por muy buena que sea tu vida, de nada sir-
ve si tu vida se cumple en mitad de la tristeza de millones
de seres humanos.


Manuel Vilas. América. Círculo de Tiza, 2016.




jueves, 16 de febrero de 2017

Memoria "Fortaleza Europa". Daniel Heras


 Asco.
Siento un profundo asco.
No es malo.
Mientras estés conforme con el objeto de tanto asco.
Te imaginas sentir amor por el niñato que quemaba vagabundos?
Lo ves salir del cajero. Mecha en mano, sonriendo. Te mira y sonríes también. Chas! Un flechazo. ¿Cómo podrías vivir con eso? Con asco, ¿no?
Asco.
Pues eso.
Hay muestras de asco bellísimas, igual que de odio.
Bellísimas.
Porque la belleza se pudre, como el cabrales. Cuando la miras.
Aquí más.
Por eso aquí no se mira nadie. Al menos de frente. Cuando te das la vuelta, sí. Sientes los ojos de los cobardes. Pero eso no cuenta.
Por eso hay que irse.
A Shangái, a Casablanca.
A mí qué más me da.
Cien millones de muertos.
Tres millones de judíos.
Ya todo se reduce a números.
Por eso dominan el mundo los economistas, ¿no? Algo tendrá que ver con eso.
Yo no sé mucho, pero algo sé. De vez en cuando leo un libro.
Se llamaba Aylan.
Pues vale, a mí qué.
Tenía cinco años.
Joder.
Cinco?
Números.
Cien millones.
¿Con qué vas a compensar eso?
¿Con hacer una obra más o menos buena?
Con echarle ovarios.
Diez mujeres asesinadas por sus parejas en 2017.
Mes y medio (no llega).
Aquí.
¿Con qué vas a compensar eso?
Esto es una puta fortaleza y quiénes están encerrados, ¿los de dentro o los de fuera?
Que vengan.
Vallas, muros de ladrillo, alambradas de espino, casas tapiadas… Perros guardianes.
 Un bar que cambia de nombre.
¿Cuántas veces has dicho?
Puedo enseñarte las cicatrices.
¿Cuántas?
Europa es una ramera y Le Pen va a ser su chulo.
Amanecer Dorado.
Parece el nombre de una residencia de ancianos.
La vieja Europa ya tiene habitación, se lo ha currado.
Amanecer Dorado.
 Parece el nombre de una agencia de viajes.
Billetes de ida.
En stock.
A cualquier parte, ¿a mí qué más me da?
A Shangái. A Casablanca. A Murcia.
¿En Murcia hay teatros?
Cien millones.
¿Cuántos?
Sólo en este continente. Del resto no hablo.
No contamos el último año.
No contamos nuestros mares.
Los mares también están raídos. También son putas, bares, cementerios de coches abandonados.
De cadáveres abandonados.
Eso también aquí.
También aquí somos desmemoriados.
¿Dónde está Lorca?
¿Quién?
Se llamaba Lorca, lo mataron.
Pues vale, a mí qué.
¿Con qué vas a compensar eso?
Haciendo la mejor función del mundo.
¿Una? Haciendo la mejor función del mundo cien millones de veces.
En Murcia, en Surabaya, a mí qué más me da.
Aprendiendo a tocar el violín.
¿Uno?
Aprendiendo violín en tres, en dos, en un día.
Aprendiendo a tocar un violín Steiner de 1692.
Un violín de trescientos veinticinco años en un día.
¿Cuántos?
Con el Stradivarius haremos astillas.
Una vía, una topera, un paso, una balsa de madera para que se evacúe África.
Aquí.
En el Titanic tocaban violines.
 Aquí no.
En nuestro barco se oirán los violines crujiendo y restallando por el peso de las pisadas.
A cachos.
 En la topera, en la vía, en el paso. En la balsa donde se evacúa África.
Camino de la gran Fortaleza.
Cagándose y meándose encima.
Durante semanas.
¿Cuántas?
Al otro lado de la muralla se oyen cosas.
Muros de ladrillo, alambradas de espino y perros guardianes.
Se oye a Mozart, a Schubert, a Beethoven.
Se oye a Aylan, a Jamal, a Fatma.
En la puta inmensidad del Mediterráneo se oyen los violines Stradivarius a las 3 de la mañana.
Pero nadie los toca.
Aquí crujen.
Las vías son balsas y las estaciones son CIEs.
Centros de Internamiento para Extranjeros.
Números.
Centros de Internamiento para Europeos.
Fortalezas.
Cada vez más pequeñas.
Fortalezas mustias.
Cuerpos mustios.
Residencias Amanecer Dorado.
Las residencias mejor fortificadas del mundo.
Herméticos vagones para ganado.
Que vengan.
Naciones en combate.
Hemos fracasado.
Un tiempo desquiciado.
¿Desde cuándo?
El cuerpo y el corazón.
África y Europa.
El uno contra el otro.
Microsoft va a crackear el código genético.
¿No lo sabías?
Cra-qué…
El código genético de las células cancerígenas.
Primero las crackean y luego las reprograman.
Viviremos muchos años.
¿Cuántos?
Todos los que queramos.
¿Cien mil millones?
Ya no hay límites.
Si no hay límites en cuanto al cuerpo, ¿qué otros límites hay?
Qué asco.
Exacto.
Qué asco de vida.
Eso dice la prostituta que vive debajo de mi casa.
No lleva encajes.
Lleva chándal.
Está sentada todo el rato, es tremendamente gorda.
Necesita un cuerpo nuevo.
El estuche.
Todo el kit de bricolaje.
Necesita un hombre nuevo.
Si vive para verlo.
Por eso dice lo que dice.
El público se acojona.
No por la puta.
Por los números.
A ella ni la miran cuando dice lo que dice.
Qué asco.
Por ella no te dan subvención.
Necesita que la reprogramen.
No puede estar y que ellos la miren.
No puede irse y que ellos lo sepan.
Entonces…
A mí qué.
Tiene 70 años.
¿Cuántos?
Seguro que tiene muchos menos.
Pero cumple 70 años cada año de su puta vida.
Hay perspectivas mejores.
Hay hombres que luchan un día y son buenos.
 Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
 Pero hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht.
¿Quién?
Eugen Berthold Friedrich Brecht.
No puedo luchar más.
Eso lo escribió Virginia Woolf.
A su marido.
No creo que dos personas pudieran haber sido más felices.
Eso también.
En su carta de suicidio.
¿Cuántas?
Una carta.
Dos personas.
¿Eso es todo?
Aquí están las cartas.
Con nombres y apellidos.
Virginia y Leonard.
A algunos los salvé.
Números.
El amor da siempre más de lo que pide.
Leed las cartas.
Me esperaba algo más.
Siempre.
El público se acojona.
No por la obra.
La obra es muy Centroeuropea.
El mar es muy Mediterráneo.
Los cementerios son bonitos.
Nuestra arquitectura no es del todo fea.
Los mares son cementerios.
No vengas tú con esperanza a Schopenhauer.
Vámonos.
Errad.
Es lo que más voy a echar de menos.
¿El qué?
Todo.
¿Y ahora?
La mejor función del mundo.
Siempre.
Nuestra función.
Qué asco.
Gracias.


Daniel Heras. Memoria de la obra "Fortaleza Europa. Cantar de los cantares de la fragmentación", de Tom Lanoye. Representada en la sala Valle-Inclán de la RESAD, Madrid, 2017.

sábado, 11 de febrero de 2017

Olvidados en el bahúl \ Toy (SEX - LIES - PAIN) Story. Ana Patricia Moya


Los adultos son eternos niños
que tratan a hombres y mujeres como muñecos rotos,
exiliados en un sucio trastero,
sólo recuperados cuando se extravían los juguetes nuevos
y con un previsible destino: el contenedor de la basura.

Somos objetos divertidos en manos
de seres mutilados con corazón de trapo,
que sin piedad descosen una fe tierna
que aún resiste, a duras penas

somos blasfemos que albergan la tímida esperanza
de hallar al legítimo propietario de nuestra herida
que nos acurruque en su regazo y nos murmure:

"este es nuestro hogar".


Ana Patricia Moya. Píldoras de papel. HUERGA Y FIERRO EDITORES, 2016.






viernes, 10 de febrero de 2017

REVISTA GROENLANDIA, 17 (SUPLEMENTO)


Mostrando PORTADA SUPLEMENTO GROENLANDIA 17.png



SUPLEMENTO DE REVISTA GROENLANDIA 17


Con colaboraciones de:


Ana Patricia Moya, Ángel Silvelo, Celia Munera, Michel Noguera, Manuel Molina, Rosario Troncoso, Juan Cruz López, Marian Raméntol, Beatriz Pérez, Michele Mimmo, Tomás Soler Borja, José Pastor González, Juan García López, Javier Úbeda Sánchez, Antonio Cruz, Silvia Pastrana, Ángel Rodríguez, Cristian Acevedo, Adolfo Marchena, Carmen del Río Bravo, Rafael Indi, Fabiana Iglesias, María Góngora, Francisco Priegue, Mer González, Rubén Casado, Iker Pedrosa, Ignacio Ballester, Jesús Cárdenas, Noel Pérez, Daniel MacMillen, Isabel Tejada, Lola Crespo, José Ángel Conde, Laura García, Enrique Trenado, Ballerina Vargas, David González, Romina Cazón, Sensi Budia, Antonio Báez, Rosa Silverio, Francisco David Murillo, Pablo Díaz González, Francisco Jiménez Cifuentes, Javier García y Alfonso Vila Francés.

Disponible en:





domingo, 22 de enero de 2017

IV. Gerardo Grande


La noche arde y desde aquí escribo
escribo lejos de casa
Aprendí que no hay negro y blanco
ni izquierda ni derecha
sólo hay arriba y abajo
y abajo significa estar muy cerca del infierno


Gerardo Grande. La edad atómica. La Bella Varsovia, 2014.



miércoles, 11 de enero de 2017

¡Dios salve a la reina de corazones! Ana Patricia Moya


Se pavonea, extravagante
con su pelo de estropajo
y su lengua de víbora
por antros de carne muerta.

¡Dios Salve a la Reina de Corazones!

El amor es
cosquillitas en el clítoris,
promete puras emociones
y asola sonrisas.

¡Dios Salve a la Reina del coño insatisfecho!

Desdichadas Alicias que se topan
en su camino de baldosas azules,
la muy puta escupe delirios
y los pobres acaban con el alma
partida en dos.

¡Dios Salve a ese asqueroso trozo con patas!

En mi travesía surrealista,
tuve la desgracia de soportar su sentencia:
me cortó la cabeza.

Pero la recuperé
-no preguntéis cómo-,
                                    y aquí estoy,
entre las paredes de este jodido manicomio
que llaman vida,
con una corona del Burguer King
y un cetro de plástico barato.

                                               Yo soy reina de mi destino.


Ana Patricia Moya. Píldoras de papel. Huerga y Fierro Editores, 2016.







  







jueves, 5 de enero de 2017

Morning (fragmento). Simon Stephens


Stephanie    All music is shit and all art is shit and all theatre
is shit and all television is shit and all sport is shit and all
cinema is shit. The food is shit and everything is fucking shit.
The streets and the furniture and computers and everybody is
just stuck inside a vacuous vapid hole of just fear and horror
and nasty fucking rancid vile shit. And there is no connection
with anything and there is no future and all of the city is full of
shit and there is waste everywhere and if I could I´d take all
the waste that´s gathered in the cities and put it into landfills
and pour it out into the streets so that people can know what
they have wasted every day and see the hundred million
tons of shit every year put into the ground. You could make
mountains of shit. You could sculpt the Alps out of shit. You
could poison the seas with shit. And everybody wants a
hopeful ending and there won´t be one. We have a decade.
And then everything will retract. Everybody wants a message
and there is none. Everybody wants hope shining through the
darkness and there isn´t any. And we could take to the streets
but it won´t change anything. We could form a protest movement
and it won´t change anything. We could stand on the streets
and give out flyers and it won´t change anything. We could
refuse to vote in the next election. We could all of us vote in
the next election. We could burn down polling booths in the
next election. We could smash in shop windows. We could
repair all the shop windows. We could set fire to cars. We
could repair all of the burned-out cars. We could recycle.
We could refuse to recycle. None of it will change anything.
There is only terror. There is no hope.


Simon Stephens. Morning. Bloomsbury Publishing, 2012.    

martes, 3 de enero de 2017

_Esos últimos segundos de pánico que vagarán contigo. Riot Über Alles


Coge a la muchacha

sube a la azotea
donde puedan alcanzarte
las balas
y las nubes
y los culos rasantes
de los arcángeles

observa
cómo es
todo
desde arriba

a la zaga del verdadero último minuto

demuéstraselo a ella y a todos:
eso que llevas toda la vida
farfullando entre dientes
no ha sido maldecir en vano

pase lo que pase
va a ser precioso

estás lo bastante lejos y eso es todo,

en lo alto y la muchacha
que sin pena ni gloria te complementa
revoloteándote
como una polilla
a contraluz.


Riot Über Alles. LAS NORMAS DEL VERTEDERO. Esto no es Berlín Ediciones, 2014.