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lunes, 14 de septiembre de 2015

CHICAS BONITAS (3)



3
SUSANA

En limusina por Madrid
Tú reías
Yo quedo me escribía tu nombre con un bolígrafo en la mano
Una mandíbula de bronce
Caía del disco arrebatado
Vello tras los muñones del cilindro que chorreaba cava
Tú reías con un lunar de trapo entre las manos
Yo aguantaba la respiración tapándome la nariz y la boca con la mano
Corpúsculos chorreando cava
Cena con velas largas
Tu cintura como un decorado de largos ratones
Reacciono horrorizado ante un Madrid derretido
Con gesto de lápiz
Quedo como muerto
Tu cintura entre mis manos
Cien corazones crudos entre las tuyas
  Con tus dientes en una ola de zumo de rubias trenzas
Tus dientes flotan
Y sus plumas de pelícano flotan en un charco de sangre
Tu cintura vuela mi sombrero
Que con alas suma las maderas construyendo un mástil
Tú debajo mirando ¡Cómo reías!
Tus ojos azules y mi pistola de agua ¡Cómo reías!
Los costados de las chimeneas miran sus rojos ladrillos
Ahí colgado soy un vaso de agua de orificios que me dan sombra
Susana en la orilla
Sus pies mojados
Su pelo vuela
Su cintura entre mis manos
Enormes barcos surcan aguas en el horizonte
Tras tu cabeza muchos peces
Muchos peces haciendo de pez
Mi lengua está seca
Un litro tan largo como una vela
Me sacude el tigre imposible
Trato de acercarme a ti
Trato de abrazarte
Tú reías
¡Cómo reías!
Mi corbata en el cuello
Y tu cintura entre mis manos
Siempre entre mis manos
Ahí de pie en la playa soy un cocodrilo verde
Me caí
Mi rubia
La más guapa del baile
Me caí en la arena y la espalda se me quemó de repente
Se puso como un ladrillo rojo
En Madrid llovía
Picos de lanza eran vomitados por las chimeneas
Cuyos costados miraban siempre hacia sus ladrillos rojos
Los perros llevaban bombillas en la boca
Sus colas eran cable de teléfono
Y el atasco
Siempre el atasco
Asco y atasco
Susana miraba una lata de cerveza
Yo me escribía su nombre con un bolígrafo en la mano
En la playa me he sentido bien
Jugando a la pelota con mi hermano
“¿Dónde está la playa?” le pregunté a un hombre que pasaba por allí
“Señor en Madrid no hay playa” contestó.


Del poemario inédito "El chico que se peinaba con un revólver".

viernes, 12 de junio de 2015

REMAKE DE EL CLUB DE LA LUCHA (2)



2

Miseria y erizos calcinados
Mi cuerpo como primer plato es la autopista que conduce al agujero profundo de T
Me casé con la más guapa del baile
Sus ojos
¡Esos ojos!
Dos peceras en ambos extremos de la cara
En el lado occidental la pecera contiene un zapato negro de tacón
En cuya suela yace un chicle de menta
En la oriental la pecera me contiene a mí muerto
Con una corbata de nudo inexistente en el cuello
Y abriéndome la boca con ambas manos
Mis intestinos van en coche
Es un coche muy grande
Y tus pecas se mueven cambiando sus posiciones
Y los monos crepitando
Una muñeca rubia sobre el piano hace que canta
Pero sólo mueve los labios
Sus caderas estrechan mis manos
Yo que siempre llevo guantes
Bajé las escaleras y sudé movimientos mobiliarios
Como el reloj que pende de tu oreja
La leche se aparta del latido a cuadros
Y todos esos cuadros en mi habitación del hotel
El pánico a perder la cabeza por ella que sentí…
En Hollywood los erizos crepitaban en contacto con el agua
El agua allí es plástico transparente
Las calles como en una pesadilla eran rojas de sangre
Y la cisterna del hotel colgaba de mi brazo
Y la pared del hotel la llevo a cuestas
Siempre es la misma puerta
Es con forma de seno
Transparente
Su interior contiene flotando en un charco de agua una ventana con vistas a mi pecho
Desnudo y ensangrentado
Pequeñas órdenes extienden sus rocas articuladas
A través de la balaustrada de tu balcón
Y digo “Te quiero”
Una y otra vez una y otra vez una y otra vez
Sin poder parar
Se lo digo a una chica muy rubia y muy guapa
A una chica que está dormida o está muerta
No se mueve no responde
No respira
Pero aún así no puedo dejar de decirle una y otra vez “Te quiero”
Unas veces en voz baja
Otras a gritos
Y el Metro se pone de noche
Y en Hollywood los erizos crepitan en contacto con un agua
Soy un extraño en esta ciudad de sombreros y gabardinas
Soy un cuerpo encerrado en un alma
Yo soy junto a la luna decapitando farolas con nuestras espadas láser de Jedi.


Del poemario inédito "El chico que se peinaba con un revólver".

lunes, 2 de marzo de 2015

CHICAS BONITAS (1)


1
TAMARA

Haciendo abdominales mi hermano
Miraba por la ventana y sólo le veía los pies
Coloqué mi rodilla entre sus piernas
En aquella habitación todos los curas del mundo flotaban
Pero sus cabezas no
Por lo que los ríos de cabellos talaban sus muñones
Me dijo que me mataría al día siguiente
Yo que a través de la ventana sólo le veía los pies
Y debajo de la cama los maullidos te dejaron sorda
Atado a un coche de juguete no puedo moverme
Y tú con tus pies pequeños a punto de arrancarlo
Pero no tiene gasolina
Si hubiese tenido mi piel habría ido derecha a la habitación donde mi hermano hace abdominales
Donde la luz entra agarrada a las piernas de las mujeres
Tantos maullidos te dejaron sorda
En tu jaula compuesta de carne humana
A tu jaula sólo entra él con bastón y sombrero
En la boca muerde una baraja de cartas
Tú sólo sonríes tonta
Yo miraba por la ventana y sólo le veía los pies
Debajo de la gran ola de madera
Tu cuerpo estaba en la jaula con él
Tres palomas muertas colgaban del ala de su sombrero
¡Vivo en un país de sombreros y gabardinas!
Haciendo como estoy árboles con el aluminio de las bicicletas
Y mi hermosa mujer con la boca muy abierta
Le cabría un coche de juguete
Le cabría un coche de juguete incluso conmigo atado
Mi hermosa mujer está muerta
Murió sorda
La encontró la policía tras meses de búsqueda
En el maletero de un coche de juguete.


Del poemario inédito "El chico que se peinaba con un revólver".

jueves, 12 de febrero de 2015

REMAKE DE EL CLUB DE LA LUCHA (1)


1
He comenzado a ser “yo” gracias al insomnio, a esa catástrofe a la que le debo todo y que ha marcado tan profundamente mi juventud. Si he percibido ciertas cosas en este mundo, es porque tuve la suerte de no poder dormir…
E. M. Cioran

Desde mi balcón los vi a todos
Desde el balcón de mi habitación del Hotel Napoleón los vi a todos
Uno lloraba cabezas de bebé
Que escurriéndose por sus mejillas caían
Sin remedio
A la nieve ardiendo
Otro disfrazado de griego contaba conchas allá en lo alto de la nube
Su sonrisa era un pescado dando coletazos
Mis manos entonces dispusieron de océanos
Su cáliz siempre hueco aspiró las cabezas de bebé
Tornándose ahora por pétalos de rosa
Pétalo mi perro talado de García Lorca
Sus patas fueron a parar al portazo de espaldas
Su hermosa cabeza tenía tejas de cinc
Siempre pensé que moriría a manos de un gánster de barba blanca
Por deudas de juego
Pero la musa que apuñala tiene el talón ya seco
Y mi ex mujer va siempre armada
Ahora cesa la marmita de ronronear
Su planetario de calvas verticales
Ahora me ocupo yo de las latas de atún
Ahora me ocupo yo de las tetas de Laura
Mi balcón es una enorme bolsa de basura
¡Me tiraste a la basura Maldita!
Desde mi balcón veía el Arco de Triunfo
Y a las parisinas poniéndome caras
Y a los taxistas fumando tabaco
Y a los deportistas gastando calzado
Y a los turistas haciendo fotografías
Y a los borrachos pariendo hermanas gemelas
Y a mis órganos intentando fugarse de mi cuerpo
Intentando abandonarme
“¡Todo el mundo me abandona!” pienso o grito desde mi enorme bolsa de basura
Pero que incluso yo mismo intente abandonarme es el colmo
No me queda más remedio que darles la razón a aquéllos que me abandonaron
Y las ruedas de los caballos pinchan siempre en el mismo kilómetro
Y mis orificios nasales han puesto un cartel que dice “Entrada libre”
Todos los edificios de París
Todas las mujeres de París
Desde mi balcón los vi a todos
Desde el balcón de mi habitación del Hotel Napoleón los vi a todos.


Del poemario inédito "El chico que se peinaba con un revólver".


domingo, 11 de enero de 2015

EL TEATRO DE LA VAGINA (2)



2
LA TRISTEZA DE VISITA

En el hotel dos cervezas configuran el estampado del edredón
Sobre la cómoda hay un libro de Borges
Me sentí en pantalones cortos con las manos llenas de arena
Mi hermano montaba en bicicleta por el parque
Había tantas nubes en el vientre de la vaca
Como lunares en tu espalda
Una niña de pelo muy liso y muy largo haciéndome un ademán de despedida
¡No te vayas niña!
¡Quédate!
Que no sé dónde empieza el verano
No me dejes niña tan solo
Y sumido en este invierno helado
Dos perros por televisión comiéndose la cabeza de un bebé
La sangre me salpicó en la cara
Nació una ambulancia de entre las piernas de Virginia
Los soldados con agujeros en la boca
Me invitaban a bañarme vestido
En esas montañas hay un hotel
En ese hotel las vacas se pudren sobre hachas
Mi hermano montaba en bicicleta
Yo en el balcón miraba a Virginia
Miraba su pelo
Tan rubio tan largo.

Del poemario inédito "El chico que se peinaba con un revólver".

lunes, 22 de diciembre de 2014

CHICAS BONITAS (2)


2
YOLANDA

Sus órganos se derretían
Explayándose por la planta hasta impregnar el negro de mis zapatos
Llovían gusanos
Con todas sus bombillas apagadas
Hay que cerciorarse del vientre antes de lamer la huella en la playa
Con los ojos extraviados me incliné para oler el humo del porro
En la humareda se debatían grandes soldados con armaduras líquidas
Ganó el que mejor nadaba
Y la primavera quebró mis orejas a golpe de pájaro
De sus ramas el bramido del ahorcado
No tiene ése prisa ya por enjugar su semen
Latente está la huracanada estación de bombillas
Sus rayos se hilvanan para componer pestañas sólidas
Que se queman por el calor al poco de recorrer un cuerno de virus
Mi niña
La más hermosa del baile
Este avión es una enorme sala de fiestas
¿No lo ves?
¡Cómo apesta la creación!
Con su negritud
Con sus sermones
Con mis hijos atropellados
Un gol de Fernando Torres que festejamos nosotros ovacionándole en pie
Fernando Torres está rodeado de paredes
Mil millones de paredes llenas de bombillas le iluminan rodeándole
Mi amor
La más guapa del baile
Tus ojos son fritos
Como es incolora la sangre del muerto
Mis incursiones al excremento de Alicia son cada vez mayores
Y el olor trastorna mis músculos
Sus senos uno en cada mano
Sus latidos salían de su cuerpo haciéndose extensos
¡Oh sus dos senos uno en cada una de mis manos!
Mis latidos vomitaron playas donde sólo había grados
Yo en la comunión de tu pezón rosa
No sé tu nombre ni tu edad
Sólo me sé tus senos en mis manos
Y esa lluvia de trigo por tu espalda
Y ese salvaje contoneo de tu talle
Corrí
Corrí por la ensenada de sombreros y miles de sillas salieron despedidas del hotel
Un bombardeo de sillas sobre las cabezas inmóviles sin cuerpo
Ésas que desparramadas por el suelo sólo pueden mirar el cielo o la tierra según su postura
Un bombardeo de sillas sobre la ojeriza que el asesino tiene por su víctima
Un bombardeo de sillas sobre el solar repleto de escombros de mi existencia
En el hotel ya no quedaba nadie
Los números de las puertas se suicidaron
Se tiraron desde la altura de sus puertas reventando sobre la moqueta del pasillo al caer
Los números sangran letras
Las puertas inauguraron un museo
Y no nos permiten la entrada a los hombres
Sólo Dalí ha estado en su interior
(Disfrazado de puerta)
Después de aquello nunca más quiso ser hombre y no se quitó el disfraz
Yolanda me cobró un millón de dólares por montarla
Y me obligó a taparme la cara con una bolsa de papel que llevaba en el bolso
Tu zapato de tacón
Con mis calcetines hago una lengua
Larga y lisa de dragón para asustarte
Me queman las manos
Se zurcen los horóscopos de un invierno en el claustro
Me queman las manos
Me revienta el pulso
Tus grandes ojos azules Yolanda
Tus piernas confundidas con las mías
Tu pelo confundido entre mis rizos Yolanda
Asolado y despierto entorno la ventana.


Del poemario inédito "El chico que se peinaba con un revólver".