Los adultos son eternos niños
que tratan a hombres y mujeres como muñecos rotos,
exiliados en un sucio trastero,
sólo recuperados cuando se extravían los juguetes nuevos
y con un previsible destino: el contenedor de la basura.
Somos objetos divertidos en manos
de seres mutilados con corazón de trapo,
que sin piedad descosen una fe tierna
que aún resiste, a duras penas
somos blasfemos que albergan la tímida esperanza
de hallar al legítimo propietario de nuestra herida
que nos acurruque en su regazo y nos murmure:
"este es nuestro hogar".
Ana Patricia Moya. Píldoras de papel. HUERGA Y FIERRO EDITORES, 2016.
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