jueves, 10 de enero de 2013

Gusano amarillo. Adriana Bañares


Una niña,
una niña pequeña.
Una niña... Esa niña soy yo.

Visualiza una pulsera. Una pulsera, no de círculos, no de
caramelos.
Son cuadraditos amarillos.

¿Has visualizado esa circunferencia? Sí, mírala, es una pul-
sera de cuadraditos amarillos, y está sobre la mesa del hall...
En la casa de tu abuela materna.

¿La tienes visualizada en tu mente?
Jajaja... No es una pulsera: Es un extraño gusano amarillo.

Lo coges con cuidado, es pequeño... y quieres cuidarlo. Pe-
queño e indefenso.

¿Por qué no lo acepta el resto de tu familia? ¿Qué hay de
malo en tener un pequeño ser al que cuidar?
¿Es tu abuela una nueva Lillith senil?
¿Qué?
¡Sí!
- abuela, no, ¡te comerás su cabeza!

Malditas sean estas viejas... se ha comido el primer cuadra-
dito amarillo, ahora tu gusano es un inmundo bichejo deca-
pitado.
Dolida, en plan Madre Coraje, huyes con el pequeño ser
descerebrado.
Es de noche.
Está lloviendo.

Una niña.
Un gusano.
Una tienda de campaña.

Sientes que va pasando el tiempo, que vas creciendo.

También lo hace tu pequeño gusano amarillo.
Que no, que ya no es tan pequeño.

Treinta y cinco centímetros, quizá unos pocos más, y ¿Cuán-
tos? ¿Quince quizá? De diámetro unos pocos más.
No tiene cabeza. Este gusano tuyo parece, en verdad,
Una almohada cilíndrica, blandita, amarillita.
Amarrada a una correa.

Paseas tu bicho por la ciudad,
Lo presentas en sociedad.

Sin patas, sin cabeza,
¡Sólo repta este animal!

Desde su correa naranja, a algún perro ha de asustar.
¿Qué cosa es esta que con afán has de cuidar?
El gusano que mi abuela quiso decapitar.
El terror de los canes,
El amigo de los niños.

Señoras y señores, con orgullo les presento
al Gusano Amarillo.


Adriana Bañares. La involución cítrica. Editorial Origami, 2012.





 

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