martes, 15 de abril de 2014

ASÍ SE FUNDÓ PUSHER STREET (III)



III
EL POEMA DE RICK BLAINE

Recuerdo que te chiflaba el champán Mumm Cordon Rouge
A mí también
Naturalmente
Y tu marca de cigarrillos…
¡Cuál era!
Lucky
Recuerdo que decías “LLLucky”
Como arrastrando la ele
Recuerdo que salíamos a bailar todas las noches
Te llamaba “Peque”
Recuerdo que tarareabas así
“Tará-rará-rará
Tará-rará-rará
Na-ná
Na-ná
Na-ná
Na
Na”
Una pausa y después
“As time goes by”
Entonces era feliz
Y luego llegaron los alemanes
Y los cañonazos y las bocinas
Recuerdo la noche que viniste al Rick´s Café y te acostaste conmigo para conseguir los salvoconductos para Lisboa
Me dijiste que me querías
Ahora
Que se me cae el pelo y tengo el hígado hecho polvo
Si te dijera “I love you” me saldría un gallo
Y si me lo dijeras tú
No te creería.


Del poemario inédito "Leopoldo María Panero".


martes, 8 de abril de 2014

TRINIDAD. Alberto Santamaría


Tienes gesto de horizonte y las manos dormidas,
sobre el jergón mi piel se hace barro en tu boca.

Tienes ceniza en el vestido, escombros de un gesto y de mi
sombra.
Moldeas mis pies y mis costillas con el sabor que gotea de
tus pechos.

Tienes heridas como labios en el costado, llagas que beso y
me olvidan,
heridas del tamaño del aire, cuerpo del tamaño del miedo...
cuerpo.

Tienes una cruz y una corona de espinas sobre tu frente
suave.
Bendita, santa y bruja entre todas las mujeres... resucita.

Resucita siempre sobre el sabor de mi boca abierta.


Alberto Santamaría. Notas de verano sobre ficciones del invierno. VISOR LIBROS, 2005.

jueves, 3 de abril de 2014

¡Rubia!


Triángulo rectángulo círculo
El refresco se mantiene frío
Y las peras mecen marionetas
¡Rubia!
Minutero azul
Que se escribe con molinos verdes
En la puerta de los bares
Sonetos vomitan gatos
¡Cómo me gustan tus piernas Rubia!
Escribe con molinos verdes
En la puerta de los bares
Que empiezo a olvidar minuteros azules
¡Rubia!
¿Quieres cuadros el día de tu boda?
El refresco se mantiene frío
Y tus piernas sudan al hacer deporte
La melodía del teléfono
Partió toallas al parir sondeos
¡Cómo sangra la pared!
¡Oye!
No puedo respirar con plástico en la boca
El refresco se mantiene refresco.


viernes, 21 de marzo de 2014

UNA BALADA BALBUCEADA ENTRE ESCOTES. 11

11
FLOR DE BAR

Estaba sin blanca
Apuraba los vasos de cerveza caliente de las mesas antes de que los recogiera el camarero
Salí a la calle a pedir y después de una hora me dieron casi para una pinta
Hacía mucho frío
Entré de nuevo en el Moose y deambulé mirando al suelo por si encontraba unas monedas 
Una colilla espachurrada
Aún humeante
Se extinguía en el suelo
El filtro tenía una mancha de carmín
El humo era retirado de su ascua como una prostituta vieja del burdel y como una atracción anticuada de la feria
Me sentí igual que cuando miré las Giant Fagends de Claes Oldenburg.

Inacabado


poème abandonné

Paul Valéry

martes, 18 de marzo de 2014

TUS OJOS SE HAN VUELTO MI CENICERO. Natalia Litvinova


días y noches te he escrito, la primera frase era no
existe Rusia, París no existe.

mis manos se vuelven más y más invisibles, besarte es
besar una pared en blanco, y no nos hemos besado.

miro este cuerpo tan cuerpo, cuántos lo han amado
(¿quién podría amar un cuerpo perdido?), cuántos in-
viernos prematuros festejaron en su vientre.

al margen de esta hoja se escribe mi vida, y se asusta y
se intenta poesía, se intenta verso claro que fracasa y
se vuelve cuerpo.

leo el testamento de Kafka como única carta de amor.

pronto en París caerá la nieve. en Rusia también, otra
nieve. vendrá la primavera por vientre.

los que me han amado intentarán volver a mí por la
fuerza.

querido, tus ojos se han vuelto mi cenicero. besarte es
besar la desventaja del tiempo.

leo el testamento de Kafka, lo único que me queda.
mientras, regresan tranquilos los que me quieren santa
y desnuda.


Natalia Litvinova. Esteparia. ÁRTEse quien pueda, 2013.



jueves, 13 de marzo de 2014

THIS IS HARDCORE (COVER) (5)


5
ESE JERSEY VALE CADA CÉNTIMO QUE HAYAS PAGADO POR ÉL
(Dorothea Lasky revisitado)

No quiero ser yo mismo
Tengo miedo de ser yo mismo
Joe Mismoe da miedo
Es un hombre torcido
Es brutal
Me da miedo
A veces usa mi cuerpo y hace cosas malas y los demás no notan la diferencia porque está dentro de mí
Odio ser Joe Mismoe
Él también me odia
Me insulta
Dice que tendrá todo lo que las mujeres no quieren darnos
El interior de la falda mirando al cielo con sus estrellas.

(Versión del poema “WHATEVER YOU PAID FOR THAT SWEATER, IT WAS WORTH IT” de Dorothea Lasky, del poemario “Awe”, Wave Books, 2007.)


Del poemario inédito "Versiones".

martes, 11 de marzo de 2014

Prólogo a "Días de Ruta". Gsús Bonilla


pero, tú, Marat, ¿por qué caminos tan dificultosos recorres la carrera del hombre libre, que de espinas han trabado tu ruta antes de alcanzar el final? Era en medio de los tiranos que tú nos hablabas de libertad


Marqués de Sade: Escritos políticos


1.


Primero como autor, poco después como persona, conozco a Vic desde hace algunos años; tampoco muchos, pero entiendo que son los suficientes como para tenernos el aprecio justo para barajar dentro de las líneas que marcan las confianzas el referenciarnos, cuando proceda, como mi amigo; el término “amigo” no es gratuito, nunca lo es. No para mí. Me consta que también él pone el listón bien alto.


Soy aficionado al dulce y que un autor de la trayectoria y recorrido de Vicente Muñoz Álvarez siga ofreciendo estos caramelos es para felicitarse, claro; pero que te otorgue el privilegio de presenciar el proceso de su creación, que te invite a participar en él, y encima, te encargue un prólogo para hospedarle en lo que será su último libro es, como poco, para considerarse unsuertudo; especialmente cuando, como me pasa a mí, es complejo distanciarse de la admiración que siente por alguien que una vez escribió en un poema que había que hablar claro, gritar fuerte y no ser cómplice; versos que, desde entonces, resuenan muy adentro y que tengo presentes cuando me enfrasco en cualquier intento de poema, para el momento oportuno en el que la idea me ronde por la cabeza.


Podría decir, sin equívoco, que fue entre estos versos donde empecé a tomar su poesía como unos de los pilares necesarios en mi ideario particular.


El hecho de tener, o no, apego para con ciertas personas me lleva a veces a vivir emociones que me cuesta horrores gestionar. Confundirlas. ¿Cuándo acaba el autor y empieza la persona, o viceversa?


Qué le vamos a hacer, cada cuál es como es, pero tomar conciencia de que la amistad aporta los instrumentos necesarios para progresar en el hecho de vivir siempre lo consideré otro puntal, también necesario, para formarte como persona o en cualesquiera de los ámbitos, profesionales o no, que atañen a un individuo dentro de una sociedad. Con Vicente Muñoz Álvarez me pasa que descubro fascinado que mucho de parentesco y proximidad hay con él. Esa misma cercanía de nuevo emana en este DÍAS DE RUTA suyo, donde para mí no es un trabajo complejo reconocerse.


2.


De manera que no me engañaré, ni os engañaré, valga mi prólogo como homenaje a un tío que se está dejando los huevos en la literatura de este país, desde hace casi dos décadas; embebido por los sumideros, reptando bajo cañerías, para desembocar en las depuradoras que nos devuelven las aguas puras de la literatura transparente. Un autor al que le importan un carajo los réditos, los créditos y esas mierdas que tanto gustan a ciertos escribidores de orificios, espumarajos y vaselinas. Alguien a quien respetar.


Habría de decir, antes de todo, o poner sobre aviso, que lo que sucederá en este libro desobediente, de ilímites y frontera, fuera de clasificaciones, es que su lectura podría dar la sensación de que nos va a situar ante un diario de sentimientos encontrados, más o menos organizados de algún modo; pero, como en el sortilegio de las nubes, hay lugar a otra interpretación. Yo digo: que este es un libro que va más allá del vómito.


Su autor, en él, nos revelará la monotonía como existencia; un planeta propio donde todo está previsto y ajustado, y en esa armonía la barbarie de la duda que te turba, el temor ante una situación frente a la cual el individuo se siente en peligro.


Aquí, Vicente, tiene pues, interés por liberarse de esos sentimientos amargos y la necesidad de buscar “nuevas alegrías” que le purifiquen:


¿Dónde está el camino de baldosas amarillas?


Por tanto, así lo entiendo yo, DÍAS DE RUTA más que un libro convencional, ya sea de poemas, prosa, etcétera, es un tratado para con la vida hoy, cuando el sistema capitalista se descompone como una oveja muerta a la orilla del arroyo, que además, quizá te sirva para aprender a ver el lado positivo de un todo. A mí, por ejemplo, me vale para universalizar el día a día, desde lo pequeño a lo infinito, donde memoria y crítica hacen del amor un ejemplo de fraternidad y compromiso:


LA POESÍA, o aquello que a unos nos salva, y, supongo que en la misma proporción, destruye a otros tantos.


3.


Es en el verano de 2013 cuando my friend Vic me dio a leer el archivo digital de DÍAS DE RUTA y a medida que iba visualizando los textos y absorbiendo palabras, fui descubriendo a un hombre en continúa contradicción con su interior; a vueltas con esa voz que nos regula los estados de ánimo, la mucha o ninguna gana de vivir.


Y encontraba a un tipo con la energía en modo off, decepcionado, superado; como en un paisaje de inercia, con un horizonte de zozobra al fondo.


Intuí el vacío. Visualicé el color negro, el humillo que despide el campo de batalla cuando los bandos en guerra son uno propio, de blanco y negro, a la par, en el transcurso de la contienda; el tiempo de la noche y el día enredado en igual trinchera; uno que es, a la vez, los buenos y los malos; en definitiva tú mismo a puñetazos contigo. Interiormente también vivo su incomprensión con relación a lo que le sucede. Percibo los trazos del lápiz cuando se empiezan a crear fantasmas con todo tipo de ideas, cuando se corre el riesgo de estar alejado de sí, descentrado.


Asimilo su dibujo y sitúo mi atención sobre su ser interno y concluyo que si a partir de ahí, él acepta, al nivel del corazón, las experiencias de la vida -mientras se protege- es que ya es tiempo de que se pase a otra cosa, que se cambie de actitud si es que quiere mejorar la suerte. Con determinación:


Siempre adelante/ me digo/ ya volverá/ la poesía/ ya llegará/ la ensoñación.


Subrayo, me apropio del oxígeno que aún proyecta.


Tomo apuntes, y escribo al margen como nota imprescindible que, una vez más, tengo la fortuna de toparme con un autor que sigue vinculado a la piel. Un escritor contracorriente y al otro lado del espejo y, para mi deleite, un poeta para tempestades e intemperie.


4.


Me considero un hombre y escritor esponja, fetichista y mitómano hasta la médula..., nos apunta en uno de sus textos y me parece importante, como el "to open-to close" de ojos que lo globaliza todo en este libro; como la puerta abierta, con la que se inicia DÍAS DE RUTA que nos allana el camino hacia la sinceridad; hasta la puerta cerrada, que lo concluye. No hay exhibición, hay exposición: se arriesga. Entretanto se danza en otra melodía, con su propia poesía y música distinta de fondo; caracteres distintivos de autores relegados al país de las amnesias, a la cúspide de la ingratitud y el desprecio, en definitiva, condenados al ostracismo. Es El Canto de la Tripulación:


Olvidados.


Habilidosos de la literatura, la música, el cine o la pintura.


God save the Trippers


Bien podríamos reunirlos, poco después, en este verso absoluto: mis/ amigos/ perros/ de la lluvia, del poema "Poetas", y que vosotros mismos iréis descubriendo texto a texto, página a página, en el transcurso de DÍAS DE RUTA. Todos ellos referentes y precisos compañeros en este viaje, de igual manera que lo han sido a largo y ancho de toda su trayectoria como autor disidente de la literatura oficial de este país; no en vano Vicente Muñoz Álvarez es un autor con más de una veintena de libros publicados, donde se puede constatar quiénes iluminan su obra; nutrida, y que abarca desde los años 90 hasta hoy; donde narrativa, ensayo, poesía, reseñas, fanzines y libros colectivos, apuntalan su figura; la cual, no me cansa decir, admiro profundamente.


5.


fascinación entonces por esta bitácora personal, que no es tal, donde queda registrado el dato de lo acontecido, la perspectiva y la ilusión; pero también la ira, el desastre y la desesperanza.


Son cuatro los apeaderos: “CAMPAÑA DE OTOÑO: Días de ruta”, “CUADERNO DE INVIERNO: Una realidad aparte”, “CAMPAÑA DE PRIMAVERA: Babilonia en ruinas”, “CUADERNO DE VERANO: Arte de la Ensoñación”, como dársenas en las que se sube o baja, y es el clima y su conjunto quien condiciona el trayecto hasta el principio de ese otro final, el ensoñado; ese fin en el cual arribar puro y cristalino y originarse de nuevo.


He aquí el arte de la ensoñación: DÍAS DE RUTA. Ni menos, ni más, que apostar por las tres o cuatro cosas sencillas que verdaderamente nos hacen feliz, frente a las siete u ocho que nos van jodiendo en nuestra cotidianidad... eso sí, dejarse la vida necesariamente en el envite.


La ruta y derrotero como el día a día en la vida de un representante de calzado, para los que no lo sepáis, además de escribir vendo zapatos, soy representante de calzado, que se prenda de la literatura con todo su corolario; que ama a sus amigos, a quienes le rodean, con la correspondencia lógica del sentido común; que venera a la vida como si fuese un Dios aparte, inequívocamente de este mundo.


Era Kerouac, Santo y devoción para Vicente Muñoz Álvarez, quien decía que la vida es un país extranjero; yo hoy atiendo a un inmigrante, a un hombre al aire libre; con su desnivel en la trocha, como senda abierta en la maleza.


Contemplo ese horizonte al fin, más turbio que los orines de las escupideras del palacio, cómo clarea.




Gsús Bonilla; Diciembre de 2013, Pozos de Cabrera (León).


Vicente Muñoz Álvarez. Días de Ruta. Ediciones Lupercalia, 2014.






 

jueves, 6 de marzo de 2014

EL DÍA EN QUE SE ACABA LA CANCIÓN. Leopoldo María Panero


Cuando el sentido, ese anciano que te hablaba
en horas de soledad, se muere
entonces
miras a la mujer amada como a un viejo,
y lloras.
           Y queda
huérfano el poema, sin padre ni madre,
y lo odias,
aborreces al hijo colgando
como un aborto entre las piernas, balanceándose allí
como hilo que cuelga o telaraña,
cuando el sentido muere,
como un niño
castrado por un ciego,
al amparo de la noche feroz, de la noche:
como la voz de un niño perdido aullando en 
el viento
el día en que se acaba la canción, dejando
sólo un poco de tabaco en la mano,
y la ciudad ahora, las
ciudades convertidas en vastas plantaciones de tabaco,
y la mano
asombrada toca la boca sin labios
el día en que se acaba la canción, y se pierde
el hombre que a sí mismo le daba el nombre de alguien,
al dar la vuelta a una esquina, un atardecer sin música.
El día en que se acaba la canción el dolor mismo
es sólo un poco de tabaco en la mano,
y las palabras
son todas de antaño, y de otro país, y caen
de la boca sin dientes como un líquido
parecido a la bilis,
                                     el día
en que se muere el sentido, ese
asesino que al crepúsculo hablaba y al
insomnio susurraba palabras y cosas,
                                                                             el día
en que se acaba la canción miras
a la mujer amada como a un viejo, y
con la cabeza entre las piernas,
frente al mundo abortado, lloras.


Leopoldo María Panero. Poesía Completa 1970-2000. VISOR LIBROS, 2001.

Hoy es el día en que se ha acabado la canción
D.E.P. Leopoldo María Panero


   

miércoles, 26 de febrero de 2014

DÍAS DE RUTA. Vicente Muñoz Álvarez






"Oscilante y extremo, nunca aséptico ni imparcial, nunca en el medio: Vicente Muñoz Álvarez nos ofrece un nuevo libro. Indefinible en su estructura: ¿Un cuaderno de poemas? ¿Un diario, personal, de carretera…? ¿Un híbrido de ambos?, en cualquier caso, es un libro fuera de lo común, en el que comparte con nosotros textos muy personales. En DÍAS DE RUTA el autor trata de desterrar todo aquello que le oprime y desconcierta; donde elabora -con la gran estafa de la crisis económica de fondo- un ejercicio de escritura autosanador, a través de la confesión y la poesía. Fantasmas, miedos y traumas, en lucha constante contra la ensoñación de quien se felicita en el hecho asombroso de estar vivo: Welcome to Babilonia."

Gsús Bonilla, contraportada para Días de Ruta.

Próximamente...



NUEVO LIBRO DE GROENLANDIA





Rabia

Rakel Rodríguez López

Con prólogo de José Pastor González, cubierta de Bárbara López y fotografías de interior: Felipe Zapico y Alfonso Vila



“Una poesía rabiosa […], radical, que ya en sus títulos es una declaración de principios e intenciones […] Una poesía dura y luminosa‚ […] emocional y visceral‚ vivencial y creativa‚ que muestra las uñas y los dientes (unas veces para morder‚ otras para sacar o regalar una sonrisa)”.
(Del prólogo)


Disponible para lectura y descarga gratuita en las diferentes plataformas de la red:







lunes, 17 de febrero de 2014

TIEMPO (fragmento). Vicente Luis Mora


Es triste reconocerlo, pero Houellebecq tiene razón; la mejor
obra del hombre no son sus ideas, sino su tecnología. Dentro
de un millón de años, todo esto seguirá igual; no quedarán
hombres, nuestra literatura y nuestra filosofía se habrán olvidado,
nuestras religiones y el dinero, nuestro amor y la sabiduría,
todo será arena invisible, polvo devastado, nada. Pero estas
gafas que llevo, guardadas en un estuche y enterradas en esta
duna, seguirán sirviendo a un imposible miope. Si un ser
nuevo viniera, dentro de un millón de años, a estos parajes,
podría escribir con este modesto lápiz de grafito. Podría
ponerse este anillo, podría leer lo escrito en los plásticos de
identidad y crédito, y guardarlo todo en esta bolsa de polivinilo.
Podría ponerse este anillo. Podría mirar con los prismáticos.
Estos objetos no durarán solamente más que yo. Serán perfectos
más allá del fin de los tiempos, y darán la medida de lo que
fuimos.


Vicente Luis Mora. TIEMPO. Editorial Pre-Textos, 2009.



sábado, 8 de febrero de 2014

ROCK & ROLL EN ISLANDS BRYGGE. 1


1
PREFACIO

Sus tetas de silicona guarnecieron esta nocturnidad ya en los huesos
Ellas fueron las no identificadas y nos amamantaron
Te oí decir aquello de Berlín
Que allí las putas se hacen extirpar algunas costillas para estrechar la cintura
Olí tu aliento y era plástico porque preferías el plástico a la carne
 Entre el plástico y el alma recuerdo que escogimos el plástico
 Que los dioses estaban arruinados y las vidas eran de plástico
A gritos recitamos nuestras oraciones
Que son de cartón piedra
Que son utilería y postizos
Belleza en Islands Brygge & perros bebiendo agua del charco
Belleza en Islands Brygge & hombres que viven como perros bebiendo agua del charco.


Inacabado


poème abandonné

Paul Valéry


Del poemario inédito "Copenhague".

domingo, 26 de enero de 2014

UNA BALADA BALBUCEADA ENTRE ESCOTES. 7


7
THE 50 FOOT WOMAN


¡THE 50 FOOT WOMAN CONFITÓ MIS SESOS CON LO MOJADO DE SU ENTREPIERNA!
Lo mojado encharcó mis sesos y puso niños saltando en los charcos donde había moluscos y pescados y el mono que vive en mi cerebro se comió algunos pescados y cagó también en mi cerebro 

El mono que vive en mi cerebro había libado en varios de esos charcos de lo mojado cuando al mirar una pared de Vor Frelsers Kirke me vi reflejado en sus enormes Ray-Ban Jackie Ohh II negras y advertí que yo llevaba puestas unas Aviator en verde
 ¡THE 50 FOOT WOMAN tenía las piernas pálidas!
Cuando THE 50 FOOT WOMAN me metió entre sus piernas pensé que Dios era el mejor fabricante de muñecas de la ciudad.

Inacabado


poème abandonné

Paul Valéry


Del poemario inédito "Copenhague".

miércoles, 22 de enero de 2014

CINE. Juan Bello


un hombre dice con voz dura
baja esa pistola

el otro hombre apunta a un tercer hombre
que yace en el suelo
está nervioso le tiembla el pulso
le suda la frente

al final baja la pistola
la arroja al suelo cae de rodillas


Juan Bello. El futuro es un bosque que ya ardió en alguna parte. La Bella Varsovia, 2011.






sábado, 18 de enero de 2014

NUEVO LIBRO DE MABELE EDICIONES




PRIMERAS ELEGÍAS GLANDULARES
AL PHUCKER



Las palabras no son palabras; son, como diría el sublime slammer Antonio Morales Arias, un montón de papeles escritos que han pasado por la trituradora y han sido recompuestos al buen tuntún. Harto difícil y arduo sería igualar imagen tan atinada para describir semejante despropósito verbal. Pero caray, es que no hay mejor manera de reflejar el procesado de carne picada al ralentí que está sufriendo esto que aún, con gran esfuerzo y extrema magnanimidad, nos seguimos dignando en llamar país...
( Del prólogo)

Disponible en las Plataformas de lectura y descarga:




martes, 14 de enero de 2014

NUEVO LIBRO DE GROENLANDIA




CUENTO Y APARTE

Juan Cruz López


Prólogo de Jaime González;

Epílogo de Eva María Medina Moreno;

Cubierta de Felipe Solano y

Fotografías de interior de Alfonso Vila Francés y Mayte Sánchez Sempere



Ya disponible en las diferentes plataformas de lectura y descarga:



jueves, 2 de enero de 2014

Naturaleza. Antonio Rigo


Los rastros de fango que dejan
-cuando ha llovido o llueve-
los neumáticos de los camiones
sobre el piso del taller
lo más cerca que estoy
-algunas veces y oscuro-
de la naturaleza.


Antonio Rigo. MASTICANDO ADELFA. POESÍA REUNIDA (1991-2011). Ediciones La Baragaña, 2012.


domingo, 22 de diciembre de 2013

jueves, 5 de diciembre de 2013

BUKOWSKI EN LOS GRANDES ALMACENES (FICCIÓN FILOSÓFICA). Mario Cuenca Sandoval


Es muy fácil pensar que uno no existe
Es muy fácil pensar la existencia sin uno
entre los pormenores de este espacio perfecto
Paseando entre objetos callados
enfrentando el silencio de los nombres
sobre las etiquetas pues las cosas inmóviles
de algún modo también son elocuentes
El lujo y el silencio son amantes
el lujo y el silencio se devoran los pechos
se muerden en los muslos uno al otro
mientras en la ventana se nos muere de frío
un viejo sin zapatos que recuerda a Jesús
si hubiera sido viejo
Qué temblor de silencio en los oídos
Los precios y los nombres nos recuerdan
que habría que llorar como leones
porque el mundo ha enfermado de puro indiferente
o de afán por las cosas que no duran
desmesurado amor por cosas que no duran
Qué temblor de neón y qué cansancio
Entre objetos con precio con alma y denominación
delimitada nítida las cosas
te preguntan tu nombre
quién es uno   qué es uno
La chica de la caja (con sus ojos de cine)
la chica de la caja conoce la respuesta:
piénselo bien
usted no es más que el ticket de su compra
Repítalo tres veces
y tómese otra copa en nuestro bar


Mario Cuenca Sandoval. El libro de los hundidos. VISOR LIBROS, 2006.


domingo, 1 de diciembre de 2013

PYME. Mercedes Cebrián


Pongamos una joyería. Una joyería en medio
de la luz. Las joyas en la misma manzana
que el polideportivo, cerca de las raquetas
y al lado de las duchas son necesarios
      sortijas de pedida,
      buenos marcos de plata.

Orfebre se llama quien repuja el marco. Orfebre
es una profesión. Orfebre existe y sabe
que no es posible despiece de porcino
en lo delimitado por la plata bruñida, por las turquesas
que brotan del metal. El ganado lanar
tampoco cabe en nuestra joyería, la boina
del pastor no está presente
detrás de la butaca tapizada. Nosotros sí supimos
interpretar las joyas: el mundo palidece
                                                         ahora
ante las ortodoncias
de todos nuestros hijos.


Mercedes Cebrián. Mercado Común. Publicado por Caballo de Troya, 2006.


martes, 26 de noviembre de 2013

EL DESORDEN DE NOVIEMBRE. María Jesús Silva




PRESENTACIÓN DE

EL DESORDEN DE NOVIEMBRE, DE MARÍA JESÚS SILVA

28 (JUEVES), 20H
BIBLIOTECA DE BABEL

C/ ARABÍ 4
PALMA DE MALLORCA



lunes, 18 de noviembre de 2013

W La uve vista por un borracho


W
La uve vista por un borracho

Las agallas del tuétano tienen hélices
Hélices que se anudan a las ramas del vestíbulo
Bajo un pene de bebé que orina avionetas contenidas en una barra de pan con caña de pescar en las entrañas
El hombre vestido de comunidad saluda con su enchufe de neopreno entre el bigote y el café
A la salida de los bares siempre el bombero comprueba el estado del balón
Mi querida Querida
Soy peleón
Un economista hace ballet mientras dos poetas apalean a una guitarra que sangra labios con forma de O.


Inacabado


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Galletas bañadas en verde...


Galletas bañadas en verde
Se esparcen por miradas verticales
Cubiertas de bonitos
Manos de plata quisieron latir
Florecer como relojes en los prados
¡Migas de pan son el futuro de los gallos!
Galletas mojadas
En la boca llevaba la nieve al volar
¡Migas de pan son el futuro de los gallos panaderos!


sábado, 9 de noviembre de 2013

LA GUERRA AJENA. David Morán


NUEVO LIBRO DE GROENLANDIA


LA GUERRA AJENA, de David Morán

Con prólogo de Israel Álvarez, epílogo de Luis Amézaga y fotografías de Felipe Solano

“Utilizando una poesía que no entra en la métrica ni en la rima, sino que expulsa y vomita las cosas tal como son, y tal como salen de los espíritus comprometidos, La Guerra Ajena nos susurra, gritando, que actuemos frente al mundo, con la sensibilidad que requiere tal labor. Veintidós poemas son suficientes para decir exactamente lo que se ha de decir”.
(Del prólogo de Israel Álvarez)

Disponible en todas las plataformas de lectura:




jueves, 7 de noviembre de 2013

LA PELUCA DE LAS COSAS II (AFTER NIETZSCHE). Alberto Santamaría


Nada en este retrato nos es familiar. Esa camisa, tu abuelo,
la luz, el cenicero cuyo fondo ennegrecido
hace imposible todo acto visionario, son sólo
formas de decir, o, mejor, de expulsar
la escasa posibilidad de salir bien parados
de esta fórmula
que llamamos mundo,
belleza en ocasiones, las menos, es cierto.
Si pudieses congelar la imagen
observarías con el zoom preciso
las estrías, la ceniza, las marcas porosas
que el deseo filtra
como una pared húmeda
entre tus cosas.
Pero pedir gratitud
es de idiotas,
igual que pedir que la lluvia
con su espíritu militar
sea selectiva. Será mejor
buscar en otra parte. Tu ciudad es un buen sitio.
La avenida estrecha,
ribeteada por gruesos y elevados plátanos,
árboles tal vez del otro mundo. Es ahí donde vivimos.
Son las ocho.
Estará a punto de cerrar la tienda.
Con un pie empujará la reja metálica
hasta el suelo. Cuenta las monedas que tiene en el
bolsillo.
La imagen se deshace, su belleza
oscura es casi nieve
al borde de la carretera.
Sería inútil repetir este gesto
un millón de veces. Nada cruje a nuestro paso. Es la vida.
Volvamos al principio. Sí. Buena idea.
En el frutero brillan
de nuevo
rojas y apiladas
las manzanas.


Alberto Santamaría. PEQUEÑOS CÍRCULOS. DVD EDICIONES, 2009.


domingo, 3 de noviembre de 2013

PRÁCTICA DE LA UTOPÍA. Diego Doncel


También yo me he puesto a conducir esta noche,
como todas las noches de este último tiempo,
con la esperanza de escaparme de aquí.
Llevo la camisa henchida por la brisa
y la luna delante incendiando de mercurio
las aguas del océano.
La radio, sintonizada en un canal muerto,
es un desierto más que me acompaña.
Paso junto a tierras muy usadas sobre
las que pesan planes de especuladores turísticos
que prometen una vida feliz.
El aire está cargado de un blanquecino gas azul
y el cielo es una lámina cambiante
con remolinos de polen, destellos de bruma
y corrientes polvorientas.
En lo alto del parabrisas, libres en el viento
nocturno, los cables telefónicos
sacuden constantemente la forma lejana
de los astros con un leve temblor.

Ya sé que nada va a salvarme,
que ya no soy siquiera aquella bella idea
nacida de la mente de los hombres,
pero me reconforta huir.
De ser algo, soy la conciencia
de lo que no se alcanza ni siquiera a soñar,
una nada muy vieja que ofrece
a las gaviotas un poco de pescado
en la escollera del puerto
y gusta de contemplar su vuelo.

Las curvas se inclinan suavemente
en un húmedo resplandor,
y los colores dorados y cobrizos del asfalto
poseen irisaciones marinas, como escamas.
Los faros de algún coche, en la calma
transparente del salitre,
rotan por el litoral como lo hace
un planeta lejano por su órbita.

Es cierto que tengo muy poca fe,
que apenas espero nada, sobre todo de mí mismo,
pero me consuela observar esas estelas de nubes
blancas y grises como paños
con los que alguien limpia el cielo,
los ojos de una estrella que, venciendo
la distancia que nos separa,
hago que se encuentren con los míos.

Como cada noche, cruzo la línea pintada
en el suelo y conduzco ilegalmente
por el carril de dirección contraria.
La mirada se pierde no en el tramo de carretera
que tengo ante mí, sino en las altas
profundidades astrales.
No me hago ninguna pregunta.

La sensación de volar es muy intensa
cuando traspaso la arista de los cambios de rasante.
Las explosiones del motor, el ruido
con que el alquitrán succiona los neumáticos,
el roce de la chapa y de los plásticos,
me hacen pensar en las explosiones
de hidrógeno y de helio de allá arriba,
en el movimiento de la materia celeste,
en la energía de la luz cruzando el espacio.


Diego Doncel. En ningún paraíso. Visor Libros, 2005.